La Semana En Las Redes #103

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La Semana En Las Redes #103
Entre Malvinas y Lio
Monitor Digital de Medios y Tendencias

Entre Malvinas y Lio

La conversación digital de los argentinos volvió a tener a Javier Milei como principal protagonista por volumen, impulsado especialmente por la agenda de Malvinas.

Sin embargo, cuando se observa quiénes generaron más interacciones y cuáles fueron las publicaciones más virales, la política pierde el control del tablero: el retiro de Lionel Messi, la Selección, el fútbol, el entretenimiento y hasta los memes cotidianos capturaron buena parte de la atención efectiva.

La última semana reunió 13.513.800 menciones en la conversación general de los argentinos en redes sociales, con un 61% de negatividad.

La nube de conversación de la semana muestra con claridad al Presidente como el nombre dominante, acompañado por Gran Hermano, Lionel Messi, la Selección Argentina, las Islas Malvinas y el Reino Unido.

Sin embargo, ser el más mencionado no equivale necesariamente a ser quien consigue las mayores interacciones.

Y ahí aparece la gran paradoja de la semana: Milei ganó la batalla del volumen; Messi, la Selección y el contenido menos político disputaron con mucha más eficacia la batalla de la viralidad.

El retiro "viral" de Messi"

El anuncio de Lionel Messi sobre su despedida de la Selección argentina de fútbol fue el hecho de más impacto viral en las redes argentinas.

La comunicación de su decisión desencadenando una catarata de mensajes de jugadores, instituciones, dirigentes y fanáticos.

La cuenta oficial del seleccionado publicó entonces su despedida: “Gracias eternas, Leo. Te vamos a amar hasta el final de nuestros días”.

Pero el dato todavía más contundente aparece en el ranking de influencers.

@afaseleccion en Instagram ocupó el primer lugar, con 20 publicaciones y 4.366.075 interacciones durante el período.

Por sí solo, el posteo acumuló 66,5% de todas las interacciones registradas entre los diez influencers principales analizados

Si se suman las cuatro cuentas explícitamente futboleras presentes en ese top 10 —AFA, Selección Argentina y los dos canales de Futbol Activo— alcanzan 4,95 millones de interacciones, equivalentes al 75,4% del total generado por los diez perfiles líderes.


Milei "domó" al círculo rojo, pero el ajuste le pasa factura con sus seguidores

Javier Milei sigue siendo el "amo de las redes" en la política argentina; de eso no cabe ninguna duda.

En el contexto de una conversación fuertemente atravesada por la política, la gestión y la economía, el Presidente le saca varios cuerpos a sus rivales políticos más cercanos como Cristina Kirchner, Axel Kicillof o Mauricio Macri.

Milei, literalmente, no tiene rivales en las redes sociales; pero sí tiene debilidades.

Apenas una cuarta parte de las menciones que lo citan tiene sentimiento positivo, con más de un 64% de menciones negativas.

Milei domina el escenario digital argentino, pero lo hace en medio de una conversación marcadamente adversa, un fenómeno que comenzó a tomar forma hace dos años, cuando los efectos de su plan de ajuste comenzaban a golpear con fuerza a distintos sectores sociales y productivos.

En paralelo, el Presidente viene fortaleciendo su dominio en el denominado "círculo rojo" del poder político y económico, que habitualmente se expresa en la red social X.

De hecho, la ex Twitter es el territorio digital más favorable para Milei: crecen sus seguidores y lidera tanto la captación de nuevos seguidores como el engagement entre los dirigentes comparados.

Sin embargo, en Instagram, donde la relación entre dirigentes y sus seguidores se despliega con dinámicas por fuera de los círculos de poder, el Presidente mantiene una enorme comunidad, pero pierde velocidad de crecimiento y, especialmente, capacidad de interacción.

Es decir, por fuera de la batalla semántica intensa de X, Milei revela una debilidad notoria para conservar la adhesión de comunidades digitales a las que logró seducir con su estilo provocador en la campaña de 2023, pero con las que pasó a una relación desgastada (en algunos casos resentida) como consecuencia del impacto de las medidas económicas de su gobierno y, en el caso de los más comprometidos con sus ideas, de las promesas formuladas e incumplidas en la campaña presidencial de hace tres años.

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Malvinas: las cadenas de Milei siguen perdiendo interés en las redes

La cadena nacional de Javier Milei ratificó una tendencia que en Monitor Digital venimos siguiendo muy detenidamente.

Los anuncios sobre las Islas Malvinas dejaron al descubierto la desconexión de la ciudadanía digital frente a los discursos presidenciales, en línea con el descenso progresivo registrado en cadenas anteriores.

También se detectó una aceleración de la negatividad en la charla en redes sobre Milei, en línea también con análisis anteriores.

De todos modos, el dato más llamativo del análisis de la conversación registrada durante el 3 de septiembre, día del último discurso en cadena de Javier Milei, es el gran protagonismo de Chile en el debate digital sobre Malvinas.

El vecino país se convirtió en uno de los nombres dominantes de la conversación, incluso por encima de Inglaterra y con una presencia comparable a la de Donald Trump.

Esta centralidad de Chile, vale aclarar, fue creciendo durante las horas previas a las palabras del Presidente argentino, especialmente por la visita de Milei a Santiago, la capital chilena, donde participó del Foro Madrid y mantuvo una bilateral con José Antonio Kast.

Esa reunión terminó enlazando dos cuestiones territoriales sensibles.

Argentina reconoció formalmente la soberanía chilena sobre la totalidad del Estrecho de Magallanes, mientras Kast reiteró el respaldo de Chile al reclamo argentino sobre Malvinas.

La diplomacia produjo así una suerte de intercambio de certezas soberanas en el extremo sur, justo antes de que Milei regresara a Buenos Aires para hablar por cadena nacional.

Sin embargo, la gran paradoja reputacional del discurso aparece en su apropiación digital. Milei presentó Malvinas como una cuestión que debía trascender las diferencias partidarias.

Pero las redes terminaron procesándola principalmente como una cuestión política.

La causa nacional quiso escapar de la grieta, pero ésta la terminó subsumiendo.

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Victoria Villarruel: gloria, destierro y la búsqueda de la reivindicación personal

Victoria Villarruel llegó a la vicepresidencia montada sobre la extraordinaria ola digital que acompañó a Javier Milei durante la campaña presidencial de 2023.

Pero no fue únicamente una pasajera del fenómeno libertario.

Después de las PASO de aquel año llegó a sumar más de 200.000 seguidores en pocos días, un crecimiento cercano al 35%, y concentró más del 40% de los respaldos digitales entre los candidatos a vicepresidente analizados entonces.

Tres años después, la fotografía es mucho más compleja.

En agosto de 2026, la conversación sobre Villarruel reunió 31.100 menciones, con 41,8% de expresiones negativas, 31,7% positivas y 26,5% neutrales.

Pese al balance adverso, la comparación histórica revela algo que la foto aislada esconde: la vicepresidenta está mejor reputacionalmente que hace uno y dos años.

La paradoja aparece cuando se observa su propia comunidad.

Mientras mejora la consideración dentro de la conversación que la menciona, Villarruel ya no suma audiencia.

En Instagram perdió cientos de miles de seguidores desde su máximo de 2024.

En X prácticamente se encuentra estancada; y la relación con sus seguidores se desplomó respecto de los meses iniciales del Gobierno.

La ruptura con Milei parece haber ayudado a Villarruel a recuperar autonomía reputacional, pero todavía no reconstruyó su potencia digital.

La vicepresidenta consigue que una proporción mayor de quienes hablan de ella lo haga favorablemente, pero son muchos menos los indicios de que esté incorporando nuevos seguidores o generando una nueva ola de adhesión.

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Las profesiones bajo fuego: cuanto más cerca del poder y el conflicto, peor es la conversación

La conversación argentina está dominada por profesiones que funcionan como interfaces del conflicto público: periodistas (11,5%), trabajadores (10,4%), políticos (10,1%), policías (9,9%) y docentes (8,7%).

No aparecen arriba necesariamente porque sean las profesiones “más importantes”, sino porque están atravesadas por política, economía, seguridad, salarios y disputa institucional.

El sentimiento refuerza esa lectura.

Los artistas son la única categoría ubicada en terreno neutral; futbolistas, religiosos y docentes quedan en “malo”; médicos, influencers, contadores, militares, escribanos, psicólogos, comerciantes y repartidores caen en “muy malo”.

En “pésimo” quedan trabajadores, políticos, empresarios, periodistas, sindicalistas, abogados, policías, piqueteros y jueces.

Es decir: en las redes, la cercanía con el poder, la representación y el conflicto parece tener un costo reputacional enorme.

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