Milei "domó" al círculo rojo, pero el ajuste le pasa factura con sus seguidores
Si bien el presidente sigue fortaleciendo su dominio en la conversación política de las redes, muestra debilidades en la relación con los usuarios que lo leen y comentan, pero con menos entusiasmo.
Javier Milei sigue siendo el "amo de las redes" en la política argentina; de eso no cabe ninguna duda.
En el contexto de una conversación fuertemente atravesada por la política, la gestión y la economía, el Presidente le saca varios cuerpos a sus rivales políticos más cercanos como Cristina Kirchner, Axel Kicillof o Mauricio Macri.
Milei, literalmente, no tiene rivales en las redes sociales; pero sí tiene debilidades.
Apenas una cuarta parte de las menciones que lo citan tiene sentimiento positivo, con más de un 64% de menciones negativas.
Milei domina el escenario digital argentino, pero lo hace en medio de una conversación marcadamente adversa, un fenómeno que comenzó a tomar forma hace dos años, cuando los efectos de su plan de ajuste comenzaban a golpear con fuerza a distintos sectores sociales y productivos.
En paralelo, el Presidente viene fortaleciendo su dominio en el denominado "círculo rojo" del poder político y económico, que habitualmente se expresa en la red social X.
De hecho, la ex Twitter es el territorio digital más favorable para Milei: crecen sus seguidores y lidera tanto la captación de nuevos seguidores como el engagement entre los dirigentes comparados.
Sin embargo, en Instagram, donde la relación entre dirigentes y sus seguidores se despliega con dinámicas por fuera de los círculos de poder, el Presidente mantiene una enorme comunidad, pero pierde velocidad de crecimiento y, especialmente, capacidad de interacción.
Es decir, por fuera de la batalla semántica intensa de X, Milei revela una debilidad notoria para conservar la adhesión de comunidades digitales a las que logró seducir con su estilo provocador en la campaña de 2023, pero con las que pasó a una relación desgastada (en algunos casos resentida) como consecuencia del impacto de las medidas económicas de su gobierno y, en el caso de los más comprometidos con sus ideas, de las promesas formuladas e incumplidas en la campaña presidencial de hace tres años.
Un Presidente que ocupa más espacio que todos sus rivales juntos
En el análisis de la conversación política de los argentinos en redes sociales elaborado por Monitor Digital el resultado es claramente favorable a Javier Milei.
El Presidente suma el 58,4% del respaldo digital en comparación con el resto de la dirigencia.
Cristina Kirchner logra el 8,4%, Axel Kicillof el 8%, Mauricio Macri el 5,3% y Sergio Massa el 4,6%.
La diferencia entre Milei y Cristina, su perseguidora inmediata, es de casi siete a uno.
Esto permite separar dos dimensiones que suelen confundirse: Milei puede atravesar problemas reputacionales sin perder la hegemonía de la conversación política.
De hecho, esa parece ser exactamente su situación en agosto.
No existe, dentro del universo analizado, otro dirigente capaz de competir con su capacidad de producir adhesión digital en términos absolutos.
Sin embargo, cuando se mide qué proporción de la conversación particular sobre cada figura resulta favorable, Milei cae considerablemente en el ranking.

Los altos costos reputacionales de Milei
En su perfil personal, el Presidente sumó en agosto apenas 25,5% de menciones de apoyo contra 46,2% de rechazo, un balance que demuestra que su extraordinaria visibilidad genera actualmente mucha más expresión adversa que favorable.
Además, la composición semántica ayuda a entender el clima digital en torno a Milei.
Entre las expresiones negativas aparecen con enorme presencia palabras como “mal”, “problema”, “crisis”, “culpa” y “deuda”, junto con lenguaje político agresivo como “kuka” o “kukas”.
Este vocabulario polarizante no necesariamente constituye un ataque contra Milei, una parte de ese vocabulario puede provenir de usuarios favorables al Presidente que insultan a adversarios.
Por eso, la nube sirve para caracterizar un ecosistema áspero y confrontativo, pero no para atribuir automáticamente cada término negativo al mandatario.
Lo que sí permite afirmar la distribución agregada es que la conversación sobre Milei permanece predominantemente negativa.

La Ley de Tierras se apodera de la agenda de Milei
La centralidad presidencial también queda reflejada en las temáticas de las menciones que lo citan en redes sociales.
La política representa el 37,7% de la conversación, seguida por la gestión con 14% y la economía con 11,5%.
Solamente estas tres dimensiones explican 63,2% de toda la charla digital sobre el Presidente.
Después aparecen agenda social (8,2%), internacional (7,2%), finanzas (5%), corrupción (4,8%) y justicia (4,7%).
La nube temática muestra además el impacto excepcional de la Ley de Tierras, convertida en el concepto dominante de agosto.
Economía, inflación, Estado, problema, personas y pueblo completan una conversación en la que la gestión presidencial queda mezclada casi permanentemente con la disputa política.

Entre los nombres y conceptos, peronismo, Mauricio Macri y Fernando Cerimedo sobresalen por encima del resto, acompañados por Casa Rosada, Libertad Avanza, Estados Unidos, Axel Kicillof y Nadia Beller.
Milei funciona así como un gigantesco nodo al que termina conectándose buena parte de la agenda pública argentina.

X e Instagram: una relación de Milei con sus seguidores a dos velocidades
Vamos a analizar el vínculo de Javier Milei con sus seguidores en las dos redes sociales más importantes a la hora de hacer política en medios digitales en la Argentina.
El país tiene una red masiva y audiovisual —Instagram— y una red mucho más pequeña pero desproporcionadamente influyente en la política —X—:
- Instagram permite observar el alcance social de la dirigencia política
- X permite observar mejor la formación de agenda, el rol de la militancia organizada, la polarización y los vínculos entre dirigentes, periodistas y activistas.
Ambas redes sociales no representan dos poblaciones separadas: existe una superposición considerable.
En la Argentina, Instagram suma más de 33 millones de usuarios, lo que representa el 69% de la población del país (con una presencia mayoritaria de mujeres -55,6%- y un predominio del grupo de entre 25 y 34 años).
X, en cambio, suma 6,7 millones de usuarios que representan menos del 15% de la población argentina (con un porcentaje mayoritario de hombres).
En este escenario digital, Javier Milei muestra fortalezas en el vínculo con los usuarios de X, una red fuertemente dominada por el debate en clave de poder del denominado "círculo rojo", pero evidencia debilidades en Instagram, red donde las comunidades más amplias y más complejas de abarcar muestran signos de escepticismo ante el avance de la gestión libertaria.
X, la fortaleza digital del mileísmo
La diferencia en el desempeño digital de Javier Milei en las distintas redes analizadas por Monitor Digital ayuda a entender por qué el Presidente es "el puto amo" del debate del círculo rojo, pero transita momentos de incertidumbre en la relación con las comunidades digitales más allá del poder.
Desde diciembre de 2023, la comunidad de Milei en X pasó aproximadamente de 2,3 millones a más de 4,6 millones de seguidores; es decir, prácticamente duplicó su tamaño.
Instagram también creció —desde unos 5,2 millones hasta alrededor de 6,4 millones—, pero a una velocidad considerablemente menor.
La divergencia se vuelve mucho más clara durante 2026.
En X, Milei mantiene tasas positivas de incorporación de seguidores y acelera particularmente entre abril y agosto.
En el promedio anual hasta julio, registra +1,4% de nuevos seguidores, mientras todos los dirigentes comparados quedan estancados o pierden audiencia.
También lidera el engagement promedio de X, con 0,4, por encima de Cristina Kirchner (0,3), Massa, Mauricio Macri y Villarruel (0,2).
En ese ecosistema, Milei sigue siendo una máquina política particularmente eficiente.

Instagram revela fisuras
La red social Instagram ofrece una lectura bastante menos confortable para Javier Milei.
El jefe de Estado todavía posee una enorme comunidad y, en el promedio acumulado hasta julio, su tasa de nuevos seguidores es positiva (+0,4%), la segunda detrás de Kicillof (+0,5%); por eso sería exagerado afirmar que su presencia allí se derrumbó.
El problema aparece en otra métrica: la capacidad de activar a esa audiencia.
El engagement promedio de Milei con sus seguidores en 2026 es apenas 0,8, sexto entre los siete dirigentes comparados. Cristina Kirchner alcanza 2,7; Mauricio Macri, 2,5; Massa, 1,6; Kicillof, 1,5; y Villarruel, 1,0.
Además, la serie mensual muestra una pérdida de impulso durante buena parte de 2026 y agosto termina con crecimiento negativo de seguidores en Instagram, mientras X conserva una expansión claramente positiva.
Hay, entonces, una diferencia fundamental: el problema de Milei en Instagram no parece ser todavía el tamaño de su comunidad sino su densidad relacional.
Tiene seguidores, pero le cuesta bastante más conseguir que interactúen.

El “círculo rojo” digital tiene datos que lo respaldan
El perfil de quienes conversan sobre Milei ofrece otro indicio relevante.
Entre las profesiones identificadas entre los usuarios que participan del debate político sobre el Presidente en las redes, la política y el derecho representan 26,9% y la comunicación, los medios y la cultura representan otro 23,6%.
Juntas explican 50,5% de los perfiles profesionales analizados.
Si se incorporan la gestión, los negocios y la economía (19,4%), casi siete de cada diez usuarios que mencionan a Milei pertenecen a territorios profesionales estrechamente vinculados con la política, la comunicación o la actividad económica.
Los intereses de esos mismos usuarios muestran algo parecido: los medios y el ecosistema digital concentran 24,5% y la política, el derecho y los asuntos públicos concentran 24%.
No podemos afirmar cabalmente que, al debatir en redes sobre Javier Milei, estos usuarios sean miembros del “círculo rojo”.
Sin embargo, se observa una comunidad extraordinariamente politizada, mediatizada y vinculada con la conversación pública profesional.
Y es justamente X —la plataforma históricamente más asociada a periodistas, dirigentes, funcionarios, analistas y formadores de agenda— donde Milei exhibe sus mejores indicadores comparativos.

Fortalezas y debilidades de Milei: dos caras del mismo fenómeno
Javier Milei no atraviesa una crisis de centralidad digital en las redes sociales argentinas, sino más bien todo lo contrario: su predominio continúa siendo aplastante.
El Presidente concentra casi el 60% del respaldo repartido entre las figuras analizadas y mantiene una capacidad de crecimiento en X que ninguno de sus rivales consigue replicar.
Pero su vulnerabilidad está en otro lugar.
El Presidente acumula 46,2% de conversación negativa contra 25,5% positiva, no consigue mejorar sustancialmente ese balance respecto de los últimos años y muestra una relación extremadamente desigual entre plataformas:
- X funciona como fortaleza política para el libertario: permite crecer, fidelizar y movilizar a una comunidad intensamente interesada en política, medios y asuntos públicos.
- Instagram parece anticipar un desafío más incómodo: la marca Milei sigue siendo gigantesca, pero genera proporcionalmente mucha menos interacción y empieza a perder dinamismo en la incorporación de nuevos seguidores.
El gran desafío de Milei ya no parece ser conseguir que la Argentina digital hable de él; esa batalla la gana por "afano".
La gran incógnita que debe despejar el Presidente es si podrá transformar semejante hegemonía de atención en una comunidad más favorable y transversal.
Mientras los rivales políticos que se le presenten no logren hacerle sombra en términos de protagonismo y de reputación, Milei podrá seguir navegando las redes políticas aún con sus propias debilidades.
Pero el desafío podría ser otro si se asoman nuevas figuras políticas en el horizonte que, como hizo en su momento el actual Presidente, comienzan a construir un perfil público basado en nuevas discusiones, nuevas narrativas y nuevos estilos de hacer política más allá de lo conocido.