El gobierno tiene consenso para la eliminación de las PASO
Si bien la decisión depende acuerdos parlamentarios, en redes sociales existe un clima que valida dejar sin efecto las primarias tal como fueron creadas en 2009.
Durante 2025, año crucial para la performance del gobierno de Milei en las urnas, el sentimiento de los argentinos por las internas abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) alternó recuperaciones y retrocesos en la valoración del debate público.
Ese sentimiento llegó incluso a cerrar el año en terreno favorable.
Pero 2026 produjo una ruptura abrupta: la curva de aprobación de las primarias tal como fueron concebidas a finales de 2009 cayó a algunos de sus niveles más bajos durante marzo y abril, volvió a deteriorarse con fuerza en junio y, aunque después recuperó parte del terreno perdido, el clima volvió a ser negativo en las últimas semanas.
Es decir: las PASO perdieron consenso, con picos de recuperación, pero posteriores caídas, al ritmo del intento del gobierno por eliminarlas y quitarle a la oposición una herramienta clave para dirimir sus internas.
El quiebre en 2026
El volumen de conversación de los argentinos en redes sociales sobre las PASO alcanzó, naturalmente, su máximo durante las presidenciales de 2023.
Después cayó de manera extraordinaria y solo volvió a despertarse episódicamente.
Eso significa que en 2026 estamos ante una combinación particular: las PASO generan mucho menos interés que durante un proceso electoral, pero quienes hablan de ellas lo hacen dentro de un clima predominantemente negativo.
Este fenómeno se ve retroalimentado por una semántica cada vez más concentrada en los intentos del gobierno de Javier Milei por eliminar las internas partidarias obligatorias.
Entre las palabras centrales de la narrativa analizada por Monitor Digital sobre las PASO aparecen Gobierno, Provincia, Libertad Avanza, 2027, Presidente, Estado, votos, partidos y candidaturas.
Cuando la mirada se concentra en nombres y actores políticos durante septiembre, Libertad Avanza domina con enorme diferencia, seguida por Javier Milei y Casa Rosada. También aparecen Patricia Bullrich, Axel Kicillof, entre otros.
El desplazamiento resulta evidente.
Hablar de las PASO en 2026 es, en gran medida, hablar de la reforma electoral impulsada por el oficialismo.
Y eso coincide con el contexto institucional: las PASO fueron suspendidas únicamente para las elecciones de 2025 mediante la Ley 27.783; no fueron eliminadas del régimen electoral.
En abril de 2026, el Poder Ejecutivo envió al Congreso una reforma electoral que propone su eliminación definitiva.
La conversación digital, por lo tanto, está siguiendo una discusión política real y vigente.

La negatividad excede largamente a las primarias
En agosto, la conversación general sobre las elecciones nacionales reunió 134.700 menciones y 86% de negatividad.
El debate se da en un marco de fuerte hostilidad que, sin embargo, no pertenece exclusivamente a las PASO: forma parte de un clima mucho más amplio alrededor de la política electoral argentina.
En el rastreo de expresiones a favor y en contra de las elecciones primarias, el resultado es contundente: una abrumadora mayoría está a favor de su eliminación.
Poco más del 71% expresó su pedido a la eliminación de las PASO, mientras que apenas un 28,9% se inclinó por su continuidad.
La negatividad se vino manifestando en formato de oleada a lo largo de casi todo el año, replicando un movimiento similar registrado en 2024.
Resta saber si el fenómeno volverá a revertirse como sucedió en 2025, por lo que los tiempos del gobierno de Milei para intentar derogar la actual ley de Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias se acortan sensiblemente.

Milei vuelve a ordenar la conversación
La posición del Gobierno dentro del universo del debate en redes sobre las PASO resulta relevante.
Libertad Avanza es por amplio margen el nombre más presente, mientras Javier Milei ocupa también un lugar destacado.
El oficialismo está logrando convertir su propuesta de reforma electoral en el principal marco político dentro del cual se habla actualmente de las PASO.
Esto no significa que haya convencido a los usuarios, pero sí que consiguió apropiarse de la agenda temática.

El problema electoral es todavía más grande que las PASO
El análisis histórico del interés en Google por las elecciones generales argentinas (legislativas y presidenciales) agrega una capa de análisis que contribuye a entender parte del fastidio de los argentinos con el modo de votar cada dos años.
El interés anual por las elecciones nacionales pasó de un máximo de aproximadamente 21 puntos en 2015 a 12 en 2025, una reducción del 42,9% según la serie presentada.
También resulta inferior al registro de 2023, cercano a 15 puntos.
Conviene no utilizar 2026 como comparación directa porque no es un año de elecciones nacionales generales, del mismo modo que tampoco son perfectamente equivalentes una presidencial y una legislativa.
Pero incluso comparando ciclos electorales aparece una señal que merece seguimiento: la búsqueda digital sobre elecciones no recuperó los niveles alcanzados una década atrás.
La sociedad digital parece movilizarse intensamente cuando llega el momento concreto de votar —los picos mensuales de octubre de 2023 y octubre de 2025 son inequívocos—, pero esa atención se retrae rápidamente después.
Este hallazgo deja la puerta abierta a una interpretación todavía más precisa: la caída en el interés digital de los argentinos por las elecciones generales va en línea con el deterioro de la valoración de la institucionalidad democrática, visible en varios estudios de opinión al respecto.
Esta suerte de desenganche ciudadano con el instrumento del voto popular resulta crucial para entender el contexto en el que se plantea la eliminación de las PASO.
Si bien no es lineal, existe un fastidio social en curso sobre la instancia de las elecciones generales cada dos años, con primarias y desdoblamientos provinciales que estiran el proceso electoral durante largos meses.
Y, sin dudas, ese clima social constituye un contexto clave para entender la avanzada libertaria contra la realización de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, suspendidas sólo por el año pasado.

Entre el consenso social y la resistencia parlamentaria
La situación del Congreso argentino también ayuda a poner en contexto la conversación sobre las primarias
El Gobierno sigue impulsando la eliminación definitiva, pero todavía no había conseguido los votos necesarios en el Senado.
De hecho, el 15 de septiembre, la Comisión de Asuntos Constitucionales volvió a pasar el tratamiento a cuarto intermedio.
Además, sectores aliados promovieron alternativas intermedias, como mantener primarias pero hacer voluntaria su participación, propuesta incorporada al debate junto con otros proyectos.
Por eso aparece una divergencia interesante: en redes, la reputación de las PASO está deteriorada, mientras en el Congreso su eliminación sigue encontrando resistencias.
Un debate que trasciende el círculo rojo
El perfil de los usuarios que conversan sobre las PASO en redes sociales muestra un debate híbrido: claramente atravesado por el ecosistema político-mediático, pero bastante más amplio que una discusión encerrada entre dirigentes, periodistas y operadores políticos.
Entre los intereses de los argentinos que debaten en redes qué hacer con las primarias, Comunicación, medios y contenidos representa 30,4% y Política, asuntos públicos y derecho otro 20,3%.
Es decir, poco más de la mitad de los intereses identificados pertenece directamente al universo político, institucional o mediático.
Las profesiones de los mismos usuarios revelan un perfil parecido, aunque algo menos concentrado: Comunicación y medios reúne 26,9% y Política y derecho 15,4%, para un total de 42,3%.
Hay, por lo tanto, una sobrerrepresentación evidente de quienes trabajan, siguen o participan habitualmente de la conversación pública y debaten sobre el futuro de las PASO.
Y si se incorpora Educación, ciencia y academia —otro 15,4% entre las profesiones—, queda todavía más claro que la suerte de las primarias moviliza especialmente a sectores vinculados con la información, el conocimiento y la discusión institucional.
No parece, en ese sentido, una conversación nacida desde abajo, pero tampoco queda encerrada allí.
Casi la mitad de los intereses detectados está por fuera de política y medios, con presencia de estilo de vida y hogar (14,5%), tecnología (13%), cultura y entretenimiento (10,1%) y educación, ciencia, ambiente y salud (8,7%).
Entre las profesiones ocurre algo incluso más marcado: 57,7% de las etiquetas identificadas queda fuera del núcleo comunicación-política.
La mejor definición, entonces, no sería que la eliminación de las PASO es un “debate del círculo rojo”, sino una discusión impulsada por ese núcleo duro de personas con fuerte poder de decisión en temas de poder que consiguió irradiarse hacia públicos profesionales y culturales más diversos.
El núcleo que organiza la conversación sigue siendo político-mediático; la audiencia que la recoge ya no necesariamente lo es.
Eso también ayuda a interpretar la discusión actual.
El debate por el futuro de las PASO desbordó a quienes viven cotidianamente pendientes de la política, aunque todavía no permiten describirlo como una conversación social plenamente transversal.
Las PASO son todavía un asunto especialmente atractivo para quienes producen y consumen conversación pública, pero dejaron de ser exclusivamente una discusión de especialistas.