La Semana en Las Redes #88
Tu resumen semanal de noticias de medios digitales en la bandeja de entrada de tu smartphone

El sueño del círculo rojo: cambio político, continuidad económica
por Diego Corbalán
El fenómeno lo venimos describiendo desde hace varias semanas.
La crisis alrededor de Manuel Adorni suma una nueva capa al desgaste del gobierno y golpea sobre el activo central de La Libertad Avanza: la figura personal de Javier Milei.
El oficialismo conserva la agenda en las redes sociales argentinas, pero empieza a pagar más caro el costo de su centralidad.
En este clima de tensión política en aumento, con reactivación periódica de escándalos internos varios, la crisis libertaria incentiva una pregunta incómoda en los círculos de poder argentinos: ¿puede existir un mileísmo sin Milei?
La idea parece contradictoria, casi un oxímoron político.
El presidente no es sólo el líder de La Libertad Avanza, sino también su marca, su método, su tono, su identidad emocional y su principal dispositivo de diferenciación frente al resto del sistema político.
La crisis golpea en un lugar especialmente delicado para el oficialismo: la promesa de superioridad moral libertaria.
La Libertad Avanza no sólo ganó poder con un programa económico, sino también por una impugnación ética del sistema.
Su relato se apoyó sobre la idea de que los libertarios venían a barrer con la casta, los privilegios, la opacidad patrimonial y las viejas prácticas de la política.
Pero cuando se encadenan el caso $LIBRA, las denuncias sobre presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad y las desventuras personales y patrimoniales de Adorni, el problema excede la suerte judicial de cada expediente.
El daño cae sobre la narración fundacional del aparato de poder libertario, expresada en el terreno que vio nacer al proyecto político que encabeza Javier Milei: las redes sociales.
Un liderazgo incómodo
El presidente conserva la centralidad de la conversación política, pero ese rasgo ya no funciona sólo como potencia: también empieza a funcionar como superficie de impacto.
Tal como analizamos esta semana en Monitor Digital, el presidente sigue muy por encima del resto de los dirigentes en volumen de menciones.
Milei triplica en menciones a Cristina Kirchner, mientras La Libertad Avanza también conserva el centro del sistema digital.
El dato confirma que el oficialismo todavía ordena la escena digital argentina, pero también muestra una paradoja: dominar la agenda no equivale a controlar el sentido de esa agenda.
Milei sigue liderando la conversación digital, pero empieza a pagar más caro el precio de ese liderazgo.

Sueños intensos del poder
En ese marco de tensiones múltiples en la maquinaria política libertaria, aparece la hipótesis del “mileísmo sin Milei”.
No se trata todavía de una alternativa política organizada, sino de una suerte de fantasía de ciertos sectores del llamado “círculo rojo”.
Una aspiración que circula entre actores económicos, mediáticos y políticos que miran con simpatía varias ideas del oficialismo, pero desconfían del desgaste personal del presidente, de la dependencia del círculo íntimo y de la acumulación de conflictos alrededor de la Casa Rosada.
Esos sectores (sintetizando sus inquietudes políticas futuras) se preguntan: ¿alguien puede conservar la intensidad política del mileísmo sin cargar con Milei?
Por ahora, la respuesta parece negativa.
Una crisis oficialista, ¿una oportunidad opositora?
Al analizar el sentimiento de conversación en redes sociales sobre los principales dirigentes argentinos, Mauricio Macri y Patricia Bullrich aparecen relativamente mejor ubicados en términos reputacionales.
Esta ventaja relativa los deja menos castigados que el núcleo libertario y que las principales figuras del peronismo.
Sin embargo, una mejor reputación relativa no alcanza para construir liderazgo.
Macri conserva experiencia, estructura, vínculos en la esencia del poder y capacidad de interlocución con sectores que nunca terminaron de confiar plenamente en el experimento libertario.
Pero también carga con su propio pasado, con el recuerdo social de su gestión y con una dificultad evidente para volver a encarnar futuro.
Bullrich expresa mejor que nadie el puente entre el PRO duro y La Libertad Avanza.
Tiene volumen político, un discurso muy potente sobre el orden de las calles y afinidad con una parte importante del electorado libertario.
Pero su integración al Gobierno también la vuelve parte del costo oficialista.
En ese sentido, la actual senadora se ubica relativamente mejor, pero no queda afuera del incendio oficialista.
Por su parte, el peronismo-kirchnerismo no consigue capitalizar de manera suficiente el deterioro libertario en la conversación pública-digital:
- Cristina Kirchner conserva volumen de conversación, pero arrastra una valoración negativa persistente.
- Axel Kicillof sostiene una buena presencia digital y mejora en algunos indicadores de comunidad, pero no convierte ese desempeño en una ola nacional capaz de absorber el malestar contra el Gobierno.
Un debate, entre el deseo y el futuro posible
La conversación digital de los argentinos sobre los avatares de la política del país sugiere, por ahora, que el enojo con Milei no se transforma automáticamente en adhesión opositora.
Es decir, la crisis libertaria erosiona al oficialismo, pero todavía no organiza una alternativa emocionalmente atractiva para el ecosistema digital.
Por eso, el “mileísmo sin Milei” aparece más como síntoma que como solución.
Es el reflejo de una incomodidad creciente dentro del propio espacio de poder que acompañó, toleró o impulsó el experimento libertario.
Ese sector no quiere necesariamente volver al pasado; tampoco parece dispuesto, por ahora, a entregar el poder a manos opositoras.
El denominado “círculo rojo” busca una opción reformista —por derecha—, dura, promercado, antikirchnerista y menos imprevisible.
Pero el problema es que esa fórmula todavía no tiene rostro.
La cara más visible —aun siendo el más cuestionado— sigue siendo la de Javier Milei.
Como señalábamos, esta anhelada “continuidad de rumbo con nuevo timonel” todavía no existe como liderazgo, pero se coló durante las últimas semanas como eje de una conversación en ciernes.
Un terreno de especulaciones en el que caminan figuras como Mauricio Macri y Patricia Bullrich, dos viejos dirigentes argentinos con ganas de convertirse en la “novedad” dentro de un escenario de ausencia de alternativas nuevas de cara a 2027.
ACTUALIZAMOS NUESTROS TABLEROS SOBRE LA ACTUALIDAD DIGITAL (PARA SUSCRIPTORES PRO)
Ranking de las instituciones argentinas más importantes
Analizamos en las redes sociales el interés y la valoración de los argentinos por las instituciones más importantes del país.
Riqueza y pobreza en la Argentina: Tendencias de sentimientos
Analizamos la opinión digital de los argentinos sobre la marcha de la pobreza y la riqueza de la población.
La Inteligencia Artificial en las redes: ranking y tendencias
Exploramos en el mundo digital el comportamiento de los usuarios del mundo sobre la Inteligencia Artificial.
