La salud bajo la lupa digital: dengue, gripe, COVID y VIH, en el centro de la conversación argentina
Las enfermedades que más preocupan ocupan un lugar central en la conversación pública. El coronavirus y el HIV, con firme presencia.
La charla digital de los argentinos sobre las enfermedades refleja un clima de malestar estructural.
El dengue se convirtió en el gran disparador de menciones en 2024, la gripe mantiene su patrón invernal y el COVID quedó como huella negativa persistente.
El VIH y la hepatitis emergen como temas de alta sensibilidad social.
Picos de conversación: del dengue al COVID
La conversación digital sobre salud en la Argentina se estructura en torno a tres grandes motores:
- Enfermedades estacionales (gripe, resfrío, neumonía).
- Brotes epidémicos (dengue y sarampión).
- Tópicos estructurales (COVID-19 y VIH).
El dengue fue, sin dudas, el fenómeno más explosivo.
En marzo y abril de 2024 la conversación trepó a niveles históricos, multiplicando por diez el promedio de menciones.
Las palabras clave fueron “mosquitos”, “epidemia” y “hospitales colapsados”, con alto protagonismo de testimonios en primera persona.
El COVID, aunque ya no ocupa la centralidad de 2020-2021, mantuvo en 2022 y 2023 los mayores volúmenes de charla, con más de 100 mil menciones mensuales en algunos picos.
A partir de 2024, el tema se estabilizó, pero con presencia constante como “marco de referencia” cada vez que se habla de prevención o saturación hospitalaria.
La gripe y el resfrío sostienen sus ciclos invernales, con aumentos regulares en junio-julio de cada año.
Funcionan como marcadores estacionales: cuando llega el frío, crecen las consultas, los reclamos por vacunas y las quejas por demoras en guardias.
El VIH muestra una curva distinta: tendencia ascendente desde 2023, con picos en 2025.
La conversación se concentra en la falta de acceso a tratamientos, denuncias por recortes en medicación y visibilidad de campañas de concientización.
El sentimiento: salud como sinónimo de crisis
La dimensión emocional confirma que la salud se vive en clave crítica entre los argentinos que debaten públicamente sobre la problemáticas.
- El promedio global de sentimiento de la charla argentina en redes sociales sobre la salud es negativo (-58), con caídas profundas en casi todas las enfermedades analizadas.
- El COVID-19 arrastra la peor carga, con valores promedio de -75: quedó instalado como símbolo de desconfianza hacia la política sanitaria.
- El VIH también concentra una negatividad muy alta (-80), asociada a denuncias por discriminación y problemas de cobertura.
- El dengue, en meses de brote, alcanza niveles de negatividad extremos (-80/-90), sobre todo por la percepción de falta de prevención estatal.
- La gripe refleja el malestar cotidiano: quejas por saturación de guardias y ausencia de vacunas, con un promedio de -50.
- Solo el resfrío muestra márgenes menos negativos (-22), porque aparece muchas veces en tono más cotidiano o incluso humorístico.
Los repuntes positivos son muy escasos: aparecen vinculados a campañas de vacunación, donaciones de medicamentos o la difusión de avances médicos puntuales.
Una lectura comparada
Si el volumen de menciones sobre las principales enfermedades que preocupan a los argentinos muestra la agenda coyuntural, el sentimiento revela la percepción estructural:
- El dengue explota en volumen, pero con un tono abrumadoramente negativo.
- La gripe y el resfrío marcan la estacionalidad invernal, siempre acompañados por un clima de queja.
- El COVID y el VIH son los temas que, aun sin picos masivos, cargan con la mayor densidad negativa: son las enfermedades que más asocian los argentinos con crisis, inequidad y desconfianza.
- La conversación sobre salud, en definitiva, no encuentra zonas de neutralidad: cuando se habla en redes, se lo hace para marcar déficit, denunciar problemas o exigir respuestas.
Salud, en tono negativo
La salud ocupa un lugar central en la conversación digital de los argentinos, pero desde un prisma negativo.
Cada enfermedad funciona como metáfora de una falla: el dengue como falta de prevención, la gripe como saturación, el COVID como desconfianza, el VIH como inequidad.
Las redes sociales actúan como termómetro del malestar sanitario: un espacio donde se mezclan experiencias personales, activismo y agenda mediática, configurando un relato persistente de crisis en el sistema de salud.
Salud en debate digital: el doble relato entre redes y medios
Mientras los medios de comunicación argentinos construyen una narrativa positiva sobre la salud en la Argentina, en las redes sociales predomina un clima de malestar y desconfianza.
La brecha entre ambos mundos revela cómo se procesan las enfermedades en la conversación pública.

Dos mundos, dos relatos
La conversación digital sobre salud en la Argentina muestra una brecha estructural entre lo que dicen los medios y lo que expresan los usuarios en redes sociales.
En los medios de comunicación, el tono es mayormente positivo: las curvas de sentimiento se ubican en terreno “bueno” y hasta “excelente” durante gran parte de 2024, impulsadas por coberturas sobre campañas de vacunación, avances médicos y anuncios institucionales.
En las redes sociales, en cambio, la percepción es inversa.
Allí la conversación se mueve de forma constante en terreno negativo, con valores de entre -40 y -60 puntos de sentimiento, llegando a picos de -70 durante los brotes de dengue, las olas de gripe y las denuncias vinculadas al VIH.
Aunque la narrativa periodística pueda ser positiva, la percepción ciudadana digital no acompaña ese optimismo.
Las redes se consolidan como un termómetro de malestar estructural, donde los usuarios denuncian faltantes de insumos médicos, cuestionan la gestión sanitaria y amplifican los problemas del sistema.
Esta disonancia no es menor: muestra que la comunicación institucional puede instalar mensajes en la prensa, pero tiene dificultades para revertir la desconfianza instalada en la conversación ciudadana digital.
El social listening confirma que, cuando se trata de salud, los argentinos en redes sociales hablan menos de avances y más de crisis.
Allí donde los medios ven logros, los usuarios siguen viendo déficits.