Importaciones versus exportaciones: una conversación por precios; una discusión por aranceles
En el último mes, las menciones en redes sociales sobre importaciones y exportaciones crecieron con un clima áspero. El termómetro digital mostró un eje dominante: precios, el rol del Estado y el vínculo económico con el mundo.
La conversación argentina sobre comercio exterior se ordena alrededor de dos fenómenos que generan ansiedades.
Por un lado, la discusión por la apertura importadora y su impacto en industria, impuestos y aranceles, con un disparador muy concreto.
Por el otro, la promesa exportadora que quedó asociada directamente a los Estados Unidos y a la palabra acuerdo, en una coyuntura marcada por un entendimiento bilateral que puso la cuestión de los aranceles y el acceso a mercado en el centro del debate.
Importaciones: “precio” como síntoma y “celulares” como disparador
La conversación del último mes sobre importaciones acumuló 158.300 menciones y un 86% de negatividad.
La nube de términos habló sin metáforas: PRECIO dominó la escena, acompañado por ARANCELES, GOBIERNO, IMPUESTO, INDUSTRIA, EMPRESA, COSTO, PRODUCCIÓN y un término que funcionó como “caso testigo”: CELULARES.
Ese repertorio se conectó con una medida verificable: la eliminación del arancel a la importación de celulares desde mediados de enero de 2026.
El Gobierno la presentó como una vía para ampliar oferta y bajar precios, y la encuadró en el Decreto 333/2025.
En redes, esa decisión tendió a partir la conversación en dos bandos.
Un bando celebró la expectativa de precios más bajos.
El otro discutió el costo social y productivo de la apertura, una tensión que también apareció en coberturas internacionales sobre el “boom” de importados y el impacto sobre sectores locales.
Exportaciones: menos enojo, más geopolítica, y Estados Unidos en mayúsculas
En la cuestión exportaciones, el último mes registró 191.100 menciones y 63% de negatividad, un nivel alto pero bastante menor al de importaciones.
La nube ordenó la conversación alrededor de MERCADOS, PRECIO, ACUERDO, GOBIERNO, PRODUCCIÓN, PRODUCTOS e INVERSIÓN, con un protagonista sobredimensionado: ESTADOS UNIDOS.
La centralidad de ese país tuvo un ancla noticiosa clara: Argentina y Estados Unidos firmaron un acuerdo de comercio e inversiones a comienzos de febrero de 2026, con compromisos y beneficios vinculados a aranceles, acceso de productos y estándares.
El entendimiento contempla una reducción/eliminación de aranceles en varios rubros y cláusulas regulatorias (por ejemplo, estándares y flujos de datos).
La Cancillería argentina, por su parte, comunicó el alcance del acuerdo y el universo de productos alcanzados.
Ese “marco” también conversó con un dato que reforzó el clima: las exportaciones argentinas a Estados Unidos marcaron un récord en 2025, según reportes y análisis sectoriales.
Dos aceleraciones y un final en alza
La curva comparada de menciones en redes sociales sobre importaciones y exportaciones (feb-24 a ene-26) mostró una dinámica simple de leer y difícil de domesticar: la conversación no subió de manera lineal, sino por saltos.
En exportaciones, el pico más visible apareció hacia sep-25, y la serie cerró con otro máximo en ene-26.
En importaciones, el tramo final también cerró alto en ene-26, en línea con el “caso celulares” y la discusión por precios.
Cuando la conversación se clavó en el debate por los “precios”, el motivo no necesitó demasiada creatividad: la agenda pública se llenó de disputas alrededor de aranceles y apertura, con hitos verificables como la baja de aranceles para determinados bienes de capital en 2025 y el arancel cero para celulares en enero de 2026.

Importaciones, el pantano de las redes; exportaciones, la montaña rusa
Analizando la evolución del sentimiento de las menciones en redes sociales argentinas sobre el el comercio exterior, se observa con claridad cómo la tendencia acompañó la narrativa.
En importaciones, el indicador se movió casi siempre en zona muy mala/pésima, con valores persistentemente bajos a lo largo de la serie.
En exportaciones, el trazo osciló más: cayó, rebotó y atravesó tramos menos negativos, aunque sin consolidar un clima “bueno”.
La diferencia tuvo lógica social: la importación se vivió como debate sobre amenaza a la industria y competencia por precio, mientras la exportación se discutió como promesa de mercados e inversión, pero atada a acuerdos, condiciones y tensiones externas.
En el fondo, las dos conversaciones se parecieron más de lo que admitieron: ambas quedaron capturadas por la palabra precio.
