Elecciones en Colombia: De la Espriella gana en las redes, pero con alto costo
La segunda vuelta presidencial colombiana llegó a su definición con el candidato de la derecha concentrando el mayor interés digital, pero con su conversación deteriorada en términos reputacionales.
El monitoreo de la última semana de la conversación de los colombianos en redes sociales registró 1.035.800 menciones sobre la elección, con un nivel de negatividad general del 77%.
Es un dato que describió una campaña absorbida por la polarización: la conversación no se ordenó por adhesiones serenas, sino por el conflicto político, en el contexto de una disputa intensa por el sentido de la democracia del país, la seguridad y el futuro del gobierno de Gustavo Petro.
En ese marco, De la Espriella conservó la iniciativa en el debate digital.
De la Espriella se transformó en el principal generador de conversación porque encarnó la alternativa más disruptiva, con un discurso duro sobre la seguridad, la reducción del Estado y una férrea oposición al ciclo de Petro.
Pero la misma estrategia que le permitió colonizar la discusión pública activó rechazos, críticas y una amplificación negativa de sus intervenciones más extremas.

Centralidad de De la Espriella y mejora reputacional de Cepeda
El análisis de Monitor Digital puso de relieve una campaña digital en Colombia en la que Abelardo de la Espriella se ubicó por encima de Iván Cepeda durante todo el período relevado.
Su ventaja se profundizó desde comienzos de junio, alcanzó su punto más alto a mitad de mes y se redujo en la última medición, cuando cerró con el 53,2% del interés, frente al 46,8% de su rival.
Ese predominio coincidió con un dato político concreto: De la Espriella llegó a la segunda vuelta luego de imponerse en la primera con el 43,7% de los votos, frente a poco menos del 41% de Cepeda, y mantuvo ventaja en las encuestas previas al balotaje.

Sin embargo, la curva de sentimiento abrió una segunda lectura.
De la Espriella cerró cerca de los -53 puntos de NSR, en la zona de “muy malo” del gráfico, luego de haber mostrado valores menos negativos durante la primera mitad de junio.
Cepeda terminó alrededor de los -20 puntos, con una recuperación relevante respecto de la semana anterior.

Por qué De la Espriella lideró la conversación digital
El predominio digital de De la Espriella en la campaña por la segunda vuelta presidencial de Colombia tuvo fundamentos políticos concretos.
Su campaña logró instalar un relato simple y de alto voltaje: orden, castigo al delito, rechazo al modelo de Petro, recorte del Estado y una narrativa de outsider dispuesto a romper con la política tradicional.
Su ascenso se explicó, en gran medida, por propuestas de mano dura contra los grupos armados, reducción del aparato estatal, baja de impuestos, expansión petrolera y construcción de megaprisiones.
Esta agenda se conectó con dos de las principales preocupaciones que ordenaron la elección: seguridad y economía.
Su estilo también funcionó como combustible para la conversación.
El candidato construyó una figura de alto impacto visual y discursivo, con apelaciones nacionalistas, una estética de “hombre fuerte” y referencias a modelos como Nayib Bukele.
Esa identidad puede resultar electoralmente eficiente para consolidar un núcleo propio, pero también produjo una reacción intensa de rechazo entre sectores opositores, medios, activistas y comunidades progresistas.
La campaña, entonces, no se organizó alrededor de una discusión programática convencional.
Se ordenó alrededor de un antagonismo: De la Espriella contra Petro, contra Cepeda, contra la inseguridad, contra el Estado y contra la dirigencia tradicional.

Una agenda de alta intensidad y alto rechazo
La baja de De la Espriella en el sentimiento digital no pareció responder a una única controversia, sino a la acumulación de varios factores que endurecieron el clima de conversación durante el cierre.
El primero fue el tono de sus propuestas de seguridad.
Su planteo de abandonar las negociaciones con grupos armados y priorizar una respuesta militar más severa generó adhesión entre votantes preocupados por la violencia, pero también activó críticas vinculadas con los derechos humanos, la institucionalidad y una eventual escalada de confrontación.
El candidato prometió que quienes no se rindieran frente al Estado serían eliminados, en el marco de su programa de mano dura.
El segundo factor fue el escrutinio sobre su trayectoria como abogado.
La cobertura periodística volvió a poner en discusión sus representaciones legales de figuras vinculadas con causas polémicas, entre ellas Alex Saab, además de personas relacionadas con casos de corrupción, fraude, lavado de activos y paramilitarismo.
De la Espriella sostuvo que el ejercicio profesional de la abogacía no implicó complicidad con los delitos atribuidos a sus clientes.
El tercer elemento fue institucional.
En la recta final, sus advertencias al Congreso y sus declaraciones sobre una eventual intervención de las Fuerzas Armadas ante un supuesto desconocimiento del orden constitucional elevaron la tensión pública.
Esas intervenciones reforzaron su centralidad, pero también alimentaron la conversación negativa entre quienes interpretaron ese registro como una presión sobre las instituciones democráticas.
Abelardo De la Espriella logró que se hablara más de él, pero no logró que la discusión sobre su figura fuera predominantemente favorable.
Cepeda, mejor en clima digital
La recuperación reputacional de Iván Cepeda se explicó, en parte, por una corrección de campaña.
Tras la primera vuelta, su equipo dejó atrás una estrategia más austera, rígida y poco adaptada a la lógica de las redes.
El candidato comenzó a mostrarse más cercano, reforzó la producción de contenido, buscó conectar con públicos jóvenes y procuró diferenciarse parcialmente de la figura de Petro.
Esa adaptación pareció consistente con sus números digitales: creció en interés durante el cierre y mejoró con fuerza en sentimiento.
Si bien este repunte no alcanzó para superar a De la Espriella en el interés digital de los colombianos, Cepeda logró disputar la conversación desde un lugar menos reactivo y más competitivo.
