De Qatar al “campeón designado”: el derrumbe digital de la AFA bajo Tapia

Con picos históricos de menciones negativas, la conducción de "Chiqui" queda en el centro de un proceso de desgaste que ya no contiene la gloria de la Selección Argentina.

De Qatar al “campeón designado”: el derrumbe digital de la AFA bajo Tapia
De Qatar al “campeón designado”: el derrumbe digital de la AFA bajo Tapia

De la gloria de Qatar al cadalso actual.

Este bien podría ser el título para describir la fuerte mutación del sentimiento de los argentinos en la conversación pública sobre la AFA desde 2022 hasta estos días.

En solo tres años, la gestión de Claudio “Chiqui” Tapia en la AFA pasó del punto más alto de legitimidad al centro de una tormenta reputacional.

La serie histórica de Monitor Digital muestra un primer pico de interés en el mundo digital con la tercera copa de 2022, cuando la AFA se pegó al orgullo argentino y aprovechó el impulso de Messi, Scaloni y la Selección.

Desde entonces, el volumen de conversación bajó, pero nunca se planchó: cada torneo, cada arbitraje polémico y cada decisión de la dirigencia sostuvo una meseta alta de debate.

La reelección de Tapia en 2024 marcó el segundo quiebre: el ruido digital creció, al ritmo de la sospecha y la idea de concentración de poder en la conducción del fútbol profesional argentino.

El estallido mayor llegó en noviembre de 2025 con el título de Rosario Central como “campeón designado”: el volumen de menciones superó al de Qatar y el clima se volvió abrumadoramente negativo.

De este modo, la AFA dejó de operar como paraguas del éxito en lo deportivo y quedó asociada a un sistema injusto, manipulable y orientado al privilegio.

Una percepción que también ganó espacio en los medios y consolidó la imagen de una crisis reputacional profunda, con Tapia como rostro visible del deterioro.

Un electrocardiograma de la AFA: del pico épico al pico del escándalo

La curva de menciones sobre la AFA en redes y medios desde diciembre de 2022 cuenta una historia simple y brutal.

El primer gran pico de los últimos tres años analizados coincide con la tercera copa del mundo.

Allí, a finales de 2022, la sigla AFA se pega a la épica de Scaloni, Messi y la Selección y escala por arriba de las 160.000 menciones.

Es el momento de máximo consenso simbólico en el mundo digital: la conversación crece por orgullo, celebración y reconocimiento global.

Después del Mundial, el gráfico no vuelve al llano.

La charla baja, pero se estabiliza en una meseta de decenas de miles de menciones mensuales, alimentada por pequeños conflictos, torneos locales, decisiones arbitrales y el día a día del fútbol.

La AFA fue progresivamente dejando atrás la gloria de Qatar para entra en una fase de administración del triunfo.

El siguiente hito marcado es septiembre de 2024, con la reelección de Claudio Tapia.

El volumen sube de manera nítida, pero no alcanza ni al pico de Qatar ni al que vendrá después.

La señal es clara: la reelección de "Chiqui" reactiva el debate, pero no genera una ola masiva de adhesión; más bien abre una discusión sobre el poder interno, la continuidad del esquema de conducción y las alianzas que sostienen a Tapia.

La conversación crece, aunque sin la legitimidad emocional que regaló el Mundial.

El tramo final del gráfico rompe la escala.

En noviembre de 2025, el escándalo de Rosario Central “campeón designado” lleva las menciones digitales a la Asociación del Fútbol Argentino a su máximo nivel del período, por encima incluso del registro de Qatar.

Redes y medios despegan al mismo tiempo, lo que indica un episodio que atraviesa todo el ecosistema: hinchas indignados, periodistas críticos, dirigentes en la mira y una narrativa dominante de favoritismos, arbitrajes y manipulación del sistema de competencia.

Este primer análisis ya apoya la hipótesis de trabajo.

El mayor pico de conversación sobre la AFA no se vincula al logro deportivo más grande de su historia reciente, sino a un escándalo institucional que instala la idea de “título regalado”.

La AFA pasa de símbolo del éxito argentino en el mundo a objeto central de sospecha, con Tapia en el eje de esa transición.

Del "paraíso" del "Efecto Qatar" al "infierno" institucional

El análisis de la curva de sentimiento de las menciones en redes sociales y medios de comunicación sobre la Asociación del Fútbol Argentino confirma que el “efecto Qatar” tuvo patas cortas.

En diciembre de 2022 la AFA arranca en terreno positivo en redes y medios, todavía envuelta en el clima de la tercera estrella.

Pero en cuestión de pocos meses el blindaje emocional se desarma: en marzo-abril de 2023 el sentimiento en redes cae con fuerza, mientras que los medios se mantienen en valores levemente positivos, con oscilaciones pero sin crisis abierta.

Desde ahí se consolida un desacople estructural.

La línea negra de redes permanece casi todo el período por debajo de cero, con pozos que rozan el nivel “pésimo”, mientras la línea gris de medios se mueve en la parte alta del gráfico, entre bueno y muy bueno, salvo algunos baches puntuales.

La AFA se vuelve un objeto de crítica y bronca para los hinchas en el mundo digital, mientras una parte importante de la prensa conserva un tono más medido, institucional o, al menos, menos frontal.

El único rebote claro en redes aparece hacia agosto de 2023, cuando el sentimiento vuelve por un momento a terreno positivo.

Es un alivio breve: a partir de fin de 2023 la conversación en redes se estabiliza otra vez en negativo intenso, con un piso que se ubica en muy malo y que se profundiza en los momentos de mayor ruido institucional.

Paulatinamente, la reputación digital de la AFA deja de depender del rendimiento de la Selección y pasa a estar atada a las decisiones políticas de la conducción de Tapia.

En el tramo final, ya cerca del escándalo de Rosario Central “campeón designado”, las redes profundizan su caída hasta valores cercanos a pésimo, y por primera vez los medios también se deslizan hacia abajo, desde niveles de “bueno” a un regular tirando a malo.

La crisis deja de ser solo una tormenta en redes y empieza a contaminar el tono editorial de la prensa.

De este modo, la AFA se sumerge en un desgaste reputacional progresivo donde el malestar digital se instala primero en las redes y, con el correr de los escándalos, termina por arrastrar también la percepción de los medios tradicionales.

La "tormenta perfecta" sobre la AFA

El dato duro es brutal: 240.600 menciones analizadas citando a la Asociación del Fútbol Argentino durante el último mes revelan casi el 90% de negatividad.

Se trata de una narrativa que, lejos de ser ruido pasajero, es un clima estable de bronca digital.

El universo semántico en redes sobre la AFA gira en torno a palabras que describen el corazón del negocio: “fútbol”, “club”, “equipos”, “partidos”, “campeón”, “fecha”.

La máxima autoridad del fútbol argentino aparece ligada directamente al diseño del sistema competitivo, no a la fiesta del juego.

Dentro de esa nube aparecen términos que activan la sospecha: “escándalo”, “sanción”, “pasillo”, “liga profesional”, “torneo”, “copa argentina”.

El lenguaje de los hinchas en redes coloca a la AFA en el lugar de un árbitro que administra privilegios, castigos y reglamentos con criterios discutidos.

El foco ya no pasa por la Selección de Scaloni, sino por la arquitectura del poder doméstico.

La nube de nombres termina de afinar la escena.

Dos protagonistas concentran la conversación: “Rosario Central” y “Estudiantes”.

Ambos clubes lideran la charla en redes por el conflicto directo con la AFA en torno al título “campeón designado”; lo deportivo es un argumento secundario.

A su lado se instalan otros actores que completan la trama: “Tapia”, “San Lorenzo”, “Deportivo Madryn”, “Barracas Central”, “Liga Profesional”, “Copa Argentina”, “Copa Libertadores”.

La conversación arma un mapa de clubes y competiciones donde la conducción de la AFA queda bajo sospecha por favoritismos y arbitrajes polémicos.

Para algún desprevenido, puede llamar la atención la presencia de “Di María” y “Toviggino” en la nube semántica sobre la institución.

El primero llega como figura mundial que, al celebrar el título de Rosario Central, se mezcla con el escándalo y arriesga parte de su capital simbólico.

El segundo aparece como engranaje clave del dispositivo de poder de Tapia.

Sin embargo, sus nombres son parte de una discusión de los usuarios argentinos de redes sobre el tablero dirigencial (y sus juegos políticos) y dejan de lado los aspectos deportivos en torno a la Asociación del Fútbol Argentino.

Como consecuencia, el análisis de las métricas confirma que el desgaste reputacional de la AFA entra en una fase cualitativa distinta.

El debate deja de ser abstracto y se vuelve casuístico, club por club, torneo por torneo.

La AFA, progresivamente, fue dejando de encarnar el éxito de Qatar para pasar a representar un sistema que los hinchas perciben como opaco, injusto y cargado de privilegios, con Claudio Tapia en el centro de la escena y la conversación digital convertida en acta acusatoria permanente.

Sentimientos crispados contra la AFA

El mapa de sentimientos que surge de la conversación en redes sociales termina de desnudar el clima alrededor de la AFA.

Con 88% de negatividad, la conversación no solo critica decisiones puntuales.

Es, asimismo, un auténtico relato moral sobre la institución señera del fútbol argentino.

La palabra dominante en el diálogo digital sobre la AFA en rojo es “ESCÁNDALO”.

Ese término funciona como etiqueta paraguas que ordena el resto del vocabulario: todo lo que rodea a la AFA se lee bajo la categoría de escándalo más que de gestión o de organización deportiva.

Alrededor aparecen otras marcas rojas que endurecen el diagnóstico: “MAFIA”, “CORRUPCIÓN”, “DICTADURA”, “IMPUNIDAD”, “DELINCUENTES”, “ROBO”, “DESTRUYENDO”, “VERGÜENZA”.

La AFA se ubica en la misma zona semántica que los grandes problemas estructurales del país.

En torno a la autoridad máxima del fútbol argentino se vertebra una discusión por la limpieza del sistema, por la legitimidad de los campeonatos y por la sensación de abuso de poder desde la cúpula dirigencial.

Lo más potente de la placa que revela el sentimiento de conversación digital sobre la AFA es el choque entre las palabras en verde y en rojo. “CAMPEÓN / CAMPEONES” aparece en verde, asociado a ideas como “JUSTICIA”, “HONOR”, “RESPETO”, “RECONOCIMIENTO”, “TRABAJO”.

Pero ese campo positivo convive pegado a “PENAL”, “FALTA”, “ERROR”, “DESASTRE”, “CULPA”.

La conversación de los argentinos en redes en torno a la Asociación del Fútbol Argentino mezcla el lenguaje de la épica deportiva con el léxico del fraude y la sospecha.

La nube de palabras analizadas muestra que el desgaste reputacional de la AFA entra en una fase de deslegitimación simbólica.

Los usuarios pasaron de discutir, por ejemplo, si un club jugó mejor o peor, a apuntar directamente contra la AFA porque “destruye” el fútbol, “arregla” campeonatos u opera como “mafia”.

La conducción de Tapia aparece en ese marco como garante de un sistema cuestionado, y cada decisión polémica refuerza esa lectura.

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