América del Sur en el mundo digital: entre Dios y Venezuela
La conversación sudamericana en las redes suma millones de menciones, con negatividad moderada, pero con mucho reproche.
La nube de términos que surge de la conversación de las redes sociales de América del Sur mezcla distintos componentes narrativos: religión, identidad y geopolítica.
Con redes más volcánicas y medios más estables, el debate digital de la región vivió días muy intensos por la caída de Nicolás Maduro en Venezuela y la incertidumbre por el rumbo político de la región.
Entre la fe y el poder
El tablero de enero 2026 de las redes sociales de América del Sur reunió 1.028.711.400 menciones y un reparto de género casi perfecto (50,3% mujeres y 49,7% hombres).
En ese “promedio humano”, el indicador emocional marcó 52% de negatividad: el malhumor siguió como clima base.
La nube de términos mostró que la región habló de VIDA, DEUS, MUNDO y AMOR, pero también gritó nombres propios y polos de poder: VENEZUELA, BRASIL, TRUMP, ESTADOS UNIDOS, GOBIERNO, NICOLÁS MADURO.
Esa mezcla no salió de un sombrero místico.
La presencia simultánea de Venezuela / Maduro / Estados Unidos / Trump encajó con la agenda internacional que dominó titulares y conversación.
El fenómeno se debe a que enero de 2026 marcó una ruptura política en Venezuela y un reposicionamiento de Washington alrededor del control energético y la transición de poder.
El bloque religioso también tuvo lógica regional: “Deus” (portugués) apuntó a Brasil como gran motor lingüístico y cultural de la conversación.
Y el peso evangélico en Brasil, junto con la religiosidad practicante, sostuvo ese tipo de vocabulario en el caudal cotidiano.

Redes volátiles, medios moderados
La serie temporal que muestra la evolución del sentimiento de las publicaciones de los usuarios de América del Sur en redes sociales comparó redes (línea negra) y medios (línea gris) desde feb-23 hasta ene-26.
El patrón se vio nítido: las redes cambiaron de humor más rápido, mientras los medios conservaron un pulso más “editorial”, con oscilaciones menos bruscas.
En el tramo 2025, el gráfico mostró un despegue positivo en redes hacia marzo-abril y un piso más firme durante varios meses.
Ese período convivió con alta conflictividad social en países clave, un combustible típico para la conversación digital: en la Argentina, por ejemplo, una huelga general y protestas contra el ajuste activaron volumen y polarización.
El dato decisivo fue el cierre: enero 2026 cayó con fuerza en redes, mientras los medios bajaron menos.
Esa asimetría suele aparecer cuando un evento internacional opera como “shock de feed”: redes reaccionan con velocidad emocional y los medios ordenan con tiempos y marcos.
En este caso, el frente Venezuela–Estados Unidos funcionó como disparador regional de conversación y tensión.

Sentimiento por país: un escalón alto… y un derrumbe sincronizado
Entre febrero de 2025 y enero de 2026, Bolivia sostuvo el nivel más alto del índice (zona “buena/muy buena”) y cerró arriba del resto.
Eso no significó ausencia de conflicto: Bolivia atravesó protestas y choques con muertos en 2025, pero el indicador igual la dejó como la conversación relativamente menos amarga del conjunto.
En el bloque medio, Venezuela, Brasil, Perú, Paraguay y Ecuador se movieron en zona positiva o cercana a neutralidad durante buena parte del año, y luego cayeron al final.
En Ecuador, la violencia ligada al crimen organizado y la militarización de la seguridad configuraron un telón de fondo persistente, con impacto en agenda pública y derechos humanos, un tipo de tema que suele teñir el clima digital.
Abajo apareció el Cono Sur ampliado: Argentina, Chile y Uruguay terminaron con los peores cierres, y Chile quedó como el punto más hundido del conjunto en enero 2026.
En Chile, la agenda electoral de 2025 se cargó con seguridad, migración y polarización, un combo que empuja conversación intensa y tono áspero.
Promedio anual: la región quedó “regular”, Argentina cerró “malo”
El promedio del último año del sentimiento de las publicaciones de los usuarios de América del Sur ordenó el mapa así: Bolivia (+41 puntos NSR) lideró, luego Perú (+30) y Venezuela (+29), con Ecuador (+24) y Paraguay (+20) en zona buena.
Brasil (+16) acompañó, y la Región (+10) quedó “regular”.
Del lado frío, Colombia (+1) casi empató con la neutralidad, y el bloque negativo lo encabezó Uruguay (-7), Chile (-10) y Argentina (-16).
En este último país, el ciclo de ajuste, paros y protestas funcionó como máquina constante de conversación política y social, con impacto directo sobre el humor agregado.
